Cómo calcular cuánto te cuesta lo que hacés
Antes de ponerle precio hay que saber qué te sale. Cómo sacar el costo de verdad, con los ingredientes, el gas y lo que se te arruina.
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La respuesta corta: el costo de una unidad es lo que te salió la tanda entera dividido por lo que te salió de esa tanda. Y a eso sumale lo que casi nadie suma: el gas, el envase y lo que se te arruina. Ese número es el que después usás para poner el precio.
El costo no es lo que pagaste en el super
Es un error común: mirar el ticket del super y pensar que eso es lo que cuesta. No. Vos no vendés un paquete de harina, vendés doce alfajores. Lo que te interesa es cuánto de ese paquete se fue en cada alfajor.
Mientras no tengas ese número, cualquier precio que pongas es a ojo. Podés estar regalando plata en tu producto estrella y no enterarte nunca.
La cuenta, con un ejemplo
Supongamos una tanda de 30 alfajores:
- Harina, azúcar, manteca y huevos: $ 4.200
- Dulce de leche: $ 1.800
- Chocolate para el baño: $ 3.000
Total de la tanda: $ 9.000. Dividido 30 alfajores, cada uno te cuesta $ 300. Ese es el costo por unidad, y es el número que tenés que tener a mano cuando vayas a ponerle precio.
Lo que casi nadie suma (y cambia el número)
- El gas y la luz del horno. No hace falta ser exacto: si el horno te come más o menos $ 600 por tanda, son $ 20 más por alfajor.
- El envase. La bolsita, la bandeja, el papel. Parece nada, pero si el envase sale $ 50 y el alfajor $ 300, es un 17% más de costo.
- Lo que se te arruina. Si de cada 30 se te rompen 2, en realidad vendés 28. Los mismos $ 9.000 divididos 28 dan $ 321, no $ 300.
Con esos tres, el alfajor del ejemplo pasa de $ 300 a cerca de $ 390. Casi un tercio más. Si venías poniendo el precio sobre $ 300, estabas ganando bastante menos de lo que creías.
El costo no es fijo: cambia cada vez que reponés
Acá está la trampa más cara. Comprás harina a un precio, la semana que viene está más cara, y seguís vendiendo con el precio viejo. El costo de tu producto subió y no te enteraste.
Por eso conviene recalcular cada vez que reponés mercadería, aunque sea rápido. Y por eso lo que importa no es lo que pagaste la primera vez, sino lo que te sale reponer hoy — que es la misma idea detrás de calcular tu ganancia real.
¿Y tu tiempo?
Si te pasás cuatro horas amasando, ese laburo vale. No hace falta meterlo en el costo si no querés complicarte, pero tenelo en la cabeza cuando definas el margen: un producto que te lleva media tarde no puede dejarte lo mismo que uno que comprás hecho y solo revendés.
Con Feriantes la cuenta se hace sola
Cargás una vez lo que lleva cada producto y la app te calcula el costo por unidad. Cuando reponés un ingrediente más caro, el costo se actualiza solo y la ganancia que ves en cada venta ya sale con el número nuevo. Sin planilla y sin volver a hacer la cuenta a mano cada vez que cambia un precio.